http://kristenfrihet.se/english/furulirev1.htm

Traducido por David García Claussell  

 

UNA REVISIÓN DE: 

 

ROLF FURULI:  LA CRONOLOGÍA PERSA Y LA LONGITUD DEL DESTIERRO BABILÓNICO DE LOS JUDÍOS 

(OSLO: ROLF FURULI A/S, 2003)

 

©  Por Carl Olof Jonsson, Göteborg, Suecia, 2004

 

 

Parte Uno 

 

La Cronología Babilónica y los "Setenta Años" Bíblicos 

 

La Cronología Persa y la Longitud del Destierro Babilónico de los Judíos es el primero de dos volúmenes en inglés donde Rolf Furuli intenta revisar la cronología tradicional para los períodos neobabilónicos y Persas.  Furuli declara que la razón para esta ventura es porque esta cronología está en conflicto con la Biblia.  Él insiste en que la Biblia “sin ambigüedad"  "inequívocamente", "explícitamente”, y "definitivamente" muestra que Jerusalén y la tierra de Judá estuvieron desoladas durante 70 años, hasta que los exilados judíos en Babilonia retornaron a Judá como resultado del decreto emitido por Ciro en su primer año de reinado en el 538/37 AEC (Pág. 17, 89, 91). Esto implicaría que la desolación de Jerusalén en el año 18 del reinado de Nabucodonosor tuvo lugar 70 años más temprano, en el 607 AEC, contrario a las investigaciones históricas modernas, las que ajustan el año 18 de Nabucodonosor al 587/86 AEC una fecha que también está de acuerdo con la cronología de la lista de reyes antiguo conocida como "El Canon de Tolomeo”.  Furuli nunca menciona explícitamente la fecha del 607 AEC en este volumen, quizás porque está reservando una discusión más detallada de la cronología neobabilónica para su todavía-no-publicado segundo volumen.   

Por consiguiente, la mayoría de los capítulos en este primer volumen, contienen un examen crítico en contra de los reinados de los reyes persas desde Ciro hasta Darío II.  La principal reclamación de esta discusión es que el primer año de Artajerjes 1 debe moverse 10 años hacia atrás, del 464 al 474 AEC.  Pero Furuli nunca menciona que ésta es una idea antigua que puede remontarse atrás al teólogo jesuita llamado Denis Petau, mejor conocido como Dionisio Petavio quien primero la presentó en una obra publicada en 1627.  La revisión de Petavio tenía una base teológica, porque, si las "setenta semanas [de años]", ó 490 años, de Daniel 9:24-27 han de ser contados desde el año 20 del reinado de Artajerjes (Neh. 2:1ff.) al 36 de EC (su fecha para el fin del período), el año 20 de Artajerjes debe moverse hacia atrás del 445 al 455 AEC.  Furuli en su propuesta revisión no dice nada sobre este motivo subyacente.  

Introducción: 

 

La agenda oculta  

 

Furuli publicó este libro costeando sus propios gastos. ¿Quién es él?  En la contraportada del libro él se presenta de esta manera:  

 

Rolf Furuli es un disertante en lenguas semíticas en la Universidad de Oslo. Está trabajando actualmente en su disertación doctoral: “Una Nueva Comprensión del Sistema Verbal del Hebreo Clásico”.  Durante muchos años trabajó con teorías de traducción, y ha publicado dos libros sobre la traducción de la Biblia; también tiene experiencia como traductor. El presente volumen es el resultado de su estudio sobre la cronología del mundo antiguo por más de dos décadas. 

Lo qué Furuli no menciona es que él es un testigo de Jehová, y que durante mucho tiempo él ha estado produciendo textos apologéticos para defender las exégesis de la Watchtower contra sus críticos.  Sus dos libros sobre la traducción de la Biblia son nada más que unas defensas para la Biblia de los testigos la Traducción del Nuevo Mundo.  Él nunca menciona que durante décadas ha estado tratando de defender la cronología de la Watchtower y que su cronología revisada esencialmente es solamente una defensa de la cronología tradicional de la Sociedad Watchtower.  Él mismo describe su cronología como "una nueva cronología" cual la llama "la Cronología de Oslo", (Pág. 14) ya que, el 607 AEC, fecha que utilizan para la destrucción de Jerusalén, lo cual es el fundamento cronológico de todas las reclamaciones y mensajes apocalípticos de la organización Watchtower, y el 455 AEC lo fechan al año 20 de Artajerjes 1 ya que este es su punto de partida tradicional para sus cálculos de las "setenta semanas" de Daniel 9:24-27.  

A pesar de estos hechos, Furuli en ninguna parte menciona a la Sociedad Watchtower ni a su cronología.  Tampoco menciona mi detallada refutación a esta cronología en las diferentes ediciones de mi libro The Gentile Times Reconsidered [”Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados”] (GTR; 3ª edición en inglés, Atlanta: Commentary Press, 1998; 1ª ed. publicada en el 1983), a pesar del hecho que en las circuladas ”colecciones de notas organizadas" él ha intentado refutar las conclusiones presentadas en las ediciones más tempranas. (Una cuarta edición revisada y actualizada de mi libro {GTR} The Gentile Times Reconsidered [”Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados”] se ha preparado y se publicará en el 2004 en inglés.)  El silencio de Furuli sobre mi libro GTR es bien notable puesto que él discute sobre el estudio de R. E. Winkle en 1987 cual presenta los mismos argumentos y conclusiones que principalmente se encuentran en la primera edición de mi libro GTR (1983).  Como testigo de Jehová, a Furuli se le prohíbe equitativamente reciprocar con los miembros anteriores de su organización. Si ésta es la razón para su fingida ignorancia sobre mis exposiciones, entonces él está actuando como un fiel testigo—y no como un erudito. 

Claramente, Furuli tiene una agenda, y él la está escondiendo.

El contenido de los primeros cuatro capítulos  

 

Capítulo 1: Páginas 17-37:

En el Capítulo 1, Furuli (1) reclama que la Biblia y las tablillas astronómicas VAT 4956 y Strm Kambys 400 "se contradicen entre si” (Págs. 17-28), y él, por consiguiente (2) cuestiona la fiabilidad de las tablillas astronómicas al describir nueve "fuentes potenciales de error". (Págs. 28-37) 

 

Capítulo 2: Páginas 38-46:

En el Capítulo 2, Furuli reclama que "el problema más agudo al hacer una cronología absoluta basada en las tablillas astronómicas” es que muchas, "quizás la mayoría de las posiciones de los cuerpos celestes en tales tablillas, son calculados en lugar de ser observados". (Pág. 15) 

 

Capítulo 3: Páginas 47-65:

En el Capítulo 3, Furuli (1) hace algunos comentarios generales sobre los idiomas sumerio, acadio, y hebreos y (2) describe algunos de los “escollos" leyendo y traduciendo los documentos antiguos.  

 

Capítulo 4: Páginas 66-92:

En el Capítulo 4, Furuli (1) presenta sus puntos de vistas sobre "las narraciones cronológicas de Claudio Tolomeo" y aquellas de algunos otros antiguos autores (Págs. 66-74), entonces (2) discute sobre la profecía de los 70 años de Jeremías. (Págs. 75-92)

En el material que sigue (La Parte Uno de esta revisión; las Parte Dos y Tres se publicarán en una fecha posterior), examino críticamente la argumentación de estos cuatro capítulos.  

Le hago reconocimiento a varios eruditos y expertos colegas por su asistencia preparando esta revisión.  He elegido no mencionar ningún nombre, ya que algunos de ellos, por varias razones, necesitan permanecer anónimos.  Estoy endeudado con todos ellos por sus observaciones, sugerencias, críticas, y, en particular, por la ayuda profesional dada por dos de ellos con mis correcciones autográficas y por pulir mi inglés y mi gramática. 

 

Para algunas obras frecuentemente referidas en esta disertación se utilizan aquí debajo las siguientes abreviaciones:  

 

ADT     Abraham J. Sachs y Hermann Hunger, Astronomical Diaries and Related Texts from Babylonia [’Diarios Astronómicos y Textos Relacionados de Babilonia' ] (Wien: Verlag der Österreichischen Akademie der Wissenschaften. Vol. I – 1988, II – 1989, III – 1996, V – 2001).

 

CBT     Erle Leichty, citado en otra parte, Catalogue of the Babylonian Tablets in the British Museum, [‘Catálogo  de las Tablillas Babilónicas en el Museo Británico’] Vols. 6, 7, y 8 (1986, 1987, y 1988). Estos volúmenes listan las tablillas de Sippar ubicadas en BM.

 

GTR4   Carl Olof Jonsson, The Gentile Times Reconsidered, 4th ed. [”Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados” 4ª edición en inglés”], (Atlanta: Commentary

             Press, 2004). 

 

LBAT   Abraham J. Sachs (ed.), Late Babylonian Astronomical and Related Texts. Copied by

           T. G. Pinches and J. N. Strassmaier [“Antiguos Textos Babilónicos Astronómicos y Relacionados copiados por T. G. Pinches y J. N. Strassmaier”] (Providence, Rhode Island: Brown University Press, 1955).

 

PD        Richard A. Parker y Waldo H. Dubberstein, Babylonian Chronology 626 B.C.—A.D.

            75 [“La Cronología 626 babilónica A.C.—D.C., 75”] (Providence, Rhode Island: Brown University Press, 1956).

 

Comentarios sobre el Capítulo 1:  

"Consideraciones Fundamentales Cronológicas"

 

I-A.  Reclamaciones incorrectas sobre los textos astronómicos babilónicos y otros textos 

I-A-1:  ¿Sólo hay "tres fuentes principales" para la cronología neobabilónica y Persa?

Una de las metas principales de Furuli parece ser convencer a sus lectores de que hay sólo tres fuentes principales en la cual se pueden basar la cronología de los períodos neobabilónicos y Persas. Estos tres, él reclama que "se contradicen entre si”: 

"Hay tres fuentes principales con información respecto a la cronología de la Nueva Babilonia y los reyes Persas, a saber, Strm Kambys 400, VAT 4956 y la Biblia.  La información en estas tres fuentes no puede armonizarse". (Pág. 21; cotéjese también las Págs. 15, 45) 

 Y más adelante:    

"Se mostrará a través del curso del libro qué existen solo dos de tales fuentes independientes que pueden dar fechas absolutas para la cronología de la Nueva Babilonia, a saber, VAT 4956 y Strm Kambys 400 la que ya se han mencionado.   … la cronología que está basada en estos dos diarios no puede armonizarse con la Biblia, y esto significa que por lo menos una de estas tres fuentes debe estar dando información errónea.” (Pág. 24)  

Estas declaraciones revelan una ignorancia notable sobre este tema lo cual Furuli reclama haberlo estudiado "por más de dos décadas".  La cronología absoluta de la era neobabilónica y Persas se ajustan por alrededor de 50 tablillas de observaciones astronómicas (diarios, textos de eclipses, y textos planetarios). Casi todas estas tablillas están publicadas en los volúmenes del ADT I y V.  Y la menos fiable de ellas probablemente es la Strm Kambys 400. (el libro GTR; 4ª edición en inglés, Cáp. 2, última sección).  Por ejemplo, hay aproximadamente 25 diarios del reinado de Artajerjes II (404-358 AEC) 11 de los cuales tienen los nombres de las realezas y las fechas de los reinados conservados.  La mayoría, si no todos, de éstos indican ser, no copias posteriores, sino recopilaciones originales del reinado de Artajerjes.  (Carta de H. Hunger a  C. O. Jonsson, fechada 26 de enero de 2001)  Por consiguiente, ajustar la cronología absoluta del reinado de Artajerjes o cualquier otro rey Pérsico, al Strm Kambys 400 es innecesario e insignificante. Tampoco se necesita ajustar el reinado de Cambises, ya que de forma más segura se puede ajustar mediante otros textos.   

Comentarios adicionales sobre la Strm Kambys 400 y las reclamaciones que algunas tablillas astronómicas contradicen la Biblia se discuten en la Parte Dos de esta revisión.

I-A-2:  ¿Los eruditos son renuentes a publicar textos con fechas anómalas?  

 

Furuli argumenta contra la validez del tal-llamado Canon de Tolomeo y la cronología tradicional usando ciertos textos cuneiformes extrañamente fechados que aparentemente pugnan con ellos. Sin embargo, él admite que unos cuantos errores en los textos antiguos no pueden usarse para derrocar una cronología que ha sido sustentada por muchos otros textos: 

"Uno o dos hallazgos contradictorios no necesariamente destruyen una cronología que ha sido sustentada por centenares de hallazgos independientes.”  (Pág. 22)  

En la misma página él da tres ejemplos:  

(1) Una tablilla que, en 1878, T. G. Pinches dijo: "derrocaría el acuerdo perfecto de la lista del Sr. Boscawen con el Canon de Tolomeo”, agregando que: "yo no tuve la intención de publicarla en lo absoluto".  Pero Furuli falla al no mencionar que ésta tablilla al principio parecía estar fechada al "año 11" de Cambises —lo que no sólo contradice el Canon de Tolomeo sino también la Cronología de Oslo del propio Furuli. Por eso es que Furuli, también, encuentra necesario rechazarla.  anómala

Lo que sucedió, es que la fecha anómala pronto encontró una explicación. En la tablilla, a la figura para 1 se le había escrito encima de la figura para hacer un 10.  Se señaló por A. Wiedemann (Geschichte Aegyptens, Leipzig, 1880, Pág. 225f.) que esto parecía ser una corrección del escriba del error de un “año 10” equivocado, lo cual el escriba había intentado cambiarlo a "año 1”, creando así una figura de la fecha que fácilmente podría leerse mal como si fuese un  "año 11".  Como consecuencia esta explicación simple y natural se aceptó por todos los eruditos. (Vea mi Supplement to The Gentile Times Reconsidered, [“Suplemento a Los Tiempos de los Gentiles Reconsiderados”], Danville,: Odeon Books, 1989, página 8.) La fecha, entonces, después de todo no era una anómala ni hallazgos contradictorios.  

(2) Una tablilla que "no encajó” el “esquema cronológico” de PD y se rechazó porque "la señal del mes está sombreada, y en vista de los hechos conocidos esta fecha no puede aceptarse".  Pero Furuli no le informa al lector que esta tablilla es la Nabón. Núm. 1054 (BM 74972) que está fechada en el PD a Nbn VIII/10/17 (mes VIII, día 10, año 17)—casi un mes después de la caída de Babilonia en el VII/16/17.    

En el 1990, yo le pedí a Christopher Walker del Museo Británico que le echara otra mirada a la fecha en esta tablilla. Su colación, confirmada por otros eruditos, reveló que el número del año había sido mal leído.  Que realmente era un 16, no un 17.  La fecha de la tablilla, entonces, no estaba en conflicto con la cronología establecida para el reino de Nabónido. Walker afirma que: 

"En el texto de Nabónido Núm. 1054 mencionado por Parker y Dubberstein en la Pág. 13 y Kugler, SSB II 388, yo he colacionado esa tablilla (BM 74972) y estoy satisfecho que el año es el 16, no el 17.  También ha sido verificada por el Dr. G. Van Driel y el Sr. Bongenaar, y ellos, ambos, están de acuerdo conmigo."  (Carta de Walker a Jonsson, del 13 de Nov. de 1990)

Por lo tanto, las primeras dos tablillas de Furuli no pueden usarse como ejemplos de "hallazgos contradictorios” que pugnan con la cronología establecida.  Sin embargo, esto no puede decirse de su tercera tablilla, ya que claramente contiene un error del escriba. 

(3) La BM 65494 se fecha a si misma al "Artajerjes VI.4.50" (mes VI, día 4, año 50), una fecha que todos los eruditos, por fuertes razones, han concluido que es un error para VI.4.40.   Walker, también, señala esto (lo cual Furuli reconoce pero no da ninguna referencia de la fuente) en una lista inédita titulada: "Corrections and Additions to CBT 6”  [“Correcciones y Sumas al CBT 6-8"].  Esta lista ha sido trabajada y mantenida actualizada por Walker en el Museo Británico. Se ha expedido a los que les escriben en respuesta a preguntas hechas en cuanto a las fechas en las tablillas listadas en los catálogos de la CBT 6-8. (Mis dos versiones de la lista están fechadas al 1990 y 1996.) 

En la página 27, Furuli menciona otro ejemplo de una tablilla fechada de forma anómala —un texto doblemente fechado del año de asentimiento del sucesor de Artajerjes, Darío II.  La tablilla se fecha así misma al "año 51, mes XII, día 20, año de asentimiento de Darío, el rey de las tierras".  Furuli se refiere a éste y al texto anterior fechado al año 50 de Artajerjes como ejemplos de cómo los eruditos "han sido renuentes a publicar tablillas que parecen contradecir la cronología tradicional.” 

Pero la verdad es que, se trata de todo lo contrario. La pugna antedicha arriba de T. G. Pinches sobre publicar el texto fechado al año 11 de Cambises fue una excepción. La reacción típica de los eruditos sobre las fechas que pugnan con la cronología tradicional es una de interés y atención, no una de supresión y renuencia para publicarlas.  Cuando las tablillas inéditas de los eclipses lunares entonces se fecharon al reino de Nabucodonosor II se plantearon en una entrevista en el 1968, el Profesor Abraham J. Sachs indicó cómo reaccionaban los eruditos ante tales textos fechados de forma anómala (actualmente están publicados en el ADT V). Señalando que éstas tablillas de eclipses todas confirman la cronología tradicional, él afirmó:  

"Quiero decir que si ellos no encajasen valdría la pena publicarlos inmediatamente.  Lo que quiero decir es, dejar todo a un lado y expresar que todo esto es un enredo y hay algo equivocado aquí.  Pero ellos sí encajan". (Transcripción, Pág. 12, de una entrevista sostenida con el Profesor A. J. Sachs en la universidad Brown University, en Providence, R. I., el 24 de junio de 1968, por R. V. Franz y C. Ploeger, para ese tiempo eran miembros del comité de redacción de la Sede Central de la Watchtower en Brooklyn, Nueva York; Énfasis agregado.)  

La tablilla fechada al año 50 de Artajerjes I está listada por E. Leichty y A. K. Grayson en el CBT VII, Pág. 153, y la tablilla fechada a su año 51 ya se había publicado en el 1908 por  A. T. Clay, en ambos casos evidentemente sin ninguna renuencia. Como se señala anteriormente, el último texto está doblemente fechado.  De hecho hay 10 de tales textos con las fechas dobles, nueve de ellos muestran que el año de asentimiento de Darío II corresponde al año 41 de Artajerjes.  Ese año 51 en el texto antedicho es un error para lo que es el año 41, por consiguiente, no puede cuestionarse en serio.  Las nueve tablillas están listadas en este artículo en el Internet: http://user.tninet.se/~oof408u/fkf/english/artaxerxes.htm

En las páginas 27 y 28, Furuli argumenta qué, puesto que hubo tres (¡realmente cuatro!) reyes Persas llamados Artajerjes, a menudo es difícil saber si una tablilla se refiere al rey número I, II, ó III.  Él reclama que los eruditos, intentando conseguir las fechas para contar con la cronología tradicional, tienden a dejarse llevar por un razonamiento circular [falacia lógica].

Sin embargo, esta situación, no es tan mala como la pinta Furuli. Esto se demuestra en la Parte Tres de esta revisión, en la cual yo discuto en detalle el reinado de Artajerjes I.    

I-B.  Potenciales "fuentes de errores" en las tablillas astronómicas babilónicas:

Furuli está bien consciente de que la evidencia más perjudicial en contra de su Cronología de Oslo es proporcionada por las tablillas cuneiformes astronómicas.  Por esta razón, es importante que él intente debilitar la fiabilidad de estos textos.  Por eso, en las páginas 29-37, él describe nueve "fuentes potenciales de errores" donde conseguiría minar la fiabilidad de las tablillas astronómicas. Desgraciadamente Furuli, falla al no llegar a una conclusión clara sobre cuáles son estas fuentes de error.  Aunque es cierto que existen errores respecto a varios aspectos de las tablillas antiguas, sin embargo Furuli no explica cómo es que estos errores afectan la exactitud de la cronología neobabilónica y Persa tradicional en conjunto.  Él simplemente lo deja así para que de alguna forma no especificada el lector vagamente caiga en esa conclusión, y así la posibilidad de errores invalide toda la cronología.  Esto es similar a alguien decir: "Los científicos cometen errores”, y aunque no lo diga directamente se implique que "toda la ciencia es inválida porque hay algunas fuentes de error".  Por lo tanto, aunque una tablilla astronómica en particular podría contener errores siendo entonces inservible para propósitos cronológicos, no significa que todas las tablillas astronómicas son inservibles. 

No obstante así es cómo Furuli generalmente se defiende.  Él utiliza los errores en algunas tablillas para lanzar aspersiones contra la fiabilidad de las tablillas que no le conviene, como la VAT 4956.  Incoherentemente, él usa la tablillas Strm Kambys 400 como una base para su Cronología de Oslo—obviamente porque la Sociedad Watchtower la utiliza.

Un buen ejemplo de las falsas implicaciones de Furuli es utilizar los errores demostrados en la antigua tablilla astronómica conocida como “La tablilla Venus de Ammisaduqa" para implicar que la tablilla VAT 4956 está llena de errores. Parte de la discusión en las páginas 29-37 de su libro se basa en un artículo por el John D. Weir, titulado en inglés "The Venus Tablets: A Fresh Approach,"  {"Las tablillas de Venus: Un Refrescante Acercamiento"}, en el Journal for the History of Astronomy [‘Rotativo para la Historia de Astronomía’], Vol. 13:1, 1982, Págs. 23-49. ¿Qué son éstas tablillas de Venus?

I-B-0:  La Tablilla de Venus de Ammisaduqa 

El artículo de Weir relata la muy-conocida y muy-discutida tablilla de Venus de Ammisaduqa.  Esta tablilla pertenece a una serie particular de unas 70 tablillas sobre los presagios celestiales llamado Enuma Anu Enlil  (EAE).  La tablilla de Venus es Núm. 63 en esta serie.  Contiene archivos de observaciones de las primeras y últimas visibilidades de Venus hechos para el reinado de Ammisaduqa, el penúltimo rey de la primera dinastía de Babilonia.  Este rey probablemente reinó por lo menos unos 1000 años antes de la era neobabilónica.  Las reproducciones fragmentarias de la tablilla de Venus, encontradas en la biblioteca de Asurbanipal en Nínive (Kouyunjik), son bien antiguas.  Los pedazos más antiguos se fechan al reino de Sargón II (721-705 AEC). (H. Hunger & D. Pingree, Astral Sciences in Mesopotamia,  [‘Ciencias Astrales en Mesopotamia’], Leiden, etc.,: Brill, 1999, Pág. 32) 

Durante los últimos cien años, muchos intentos se han hecho para intentar fechar la primera dinastía de Babilonia con la ayuda de la tablilla de Venus, pero no se ha llegado a ningún consenso.  El reinado de Ammisaduqa se ha instalado de diferentes manera en formas diversas desde finales del 3º milenio hasta el 7º siglo AEC.  En el 1929 y 1941, el Profesor Otto Neugebauer "demostró la imposibilidad de utilizar la tablilla de Venus para fechar la Primera Dinastía de Babilonia". (Hunger & Pingree, obra citada, Págs. 37, 38)  Una razón de por qué esto es imposible es debido a las copias existentes erguidas con los errores copiados.  "La serie de datos es la peor que yo alguna vez haya encontrado como un estadístico”, dijo el Profesor Peter Huber explicando que "por lo menos del 20% al 40% de las fechas deben estar radicalmente erradas". (Peter el Huber citado en otra parte, Astronomical Dating of Babylon I y  Ur III [= Monographic Journals of the Near East, Occ. Papers 1/4], Malibu, 1982, p. 14)  [“Fechado Astronómico de Babilonia I, y Ur III {‘= Periódico Monográfico del Cercano Oriente, Occ. Papeles 1/4'}, Malibu, 1982, Pág. 14)”] 

Weir señala varias fuentes de error conectadas con los intentos de fechar los pedazos fragmentarios de la tablilla de Venus. Pero no sería justo presuponer que las mismas fuentes de error también se aplican a la VAT 4956 y otras importantes tablillas en la cual la cronología absoluta de las eras neobabilónicas y Persas están basadas.  Estas tablillas más antiguas pertenecen a un archivo de aproximadamente 1300 textos de observaciones astronómicas encontradas en la ciudad de Babilonia, textos que contienen miles de observaciones grabadas del período cerca del 750 AEC —75 EC.   

En la disertación debajo, los subtítulos se toman del resumen por Furuli de las supuestas nueve "fuentes potenciales de errores" listadas en su tabla 1 en la página 37. 

I-B-1.  Una montaña de 12,000-pies podría obstruir  las observaciones 

Según Furuli, un problema para los antiguos astrónomos babilónicos era las montañas al este de Babilonia:    

"Al este de Babilonia hay una montaña que se eleva alrededor de a unos 12,000 pies sobre el nivel del mar, mientras el área al oeste de la ciudad es un desierto llano. … es obvio que las montañas altas al este de Babilonia prevendrían algunas observaciones." (Pág. 29)  

Furuli entonces cita la disertación por Weir del cambio del arcus visionis causado por las “colinas, montañas, árboles y así sucesivamente".  Pero las Montañas de Zagros al este de Babilonia no crean ningún problema serio.  Las partes más altas del recogido empiezan como a unos 230 kilómetros al este de Babilonia con el Kuh-e Varzarin a aproximadamente a unos 9500 pies sobre el nivel del mar.  Las montañas "aproximadamente a 12,000 pies sobre el nivel del mar" están considerablemente más lejos. Debido a la distancia y a la curvatura de la tierra, ellas no son visibles desde Babilonia, por lo menos no desde la tierra, como puede testificarlo cualquiera que ha estado allí.  Por ejemplo, el profesor Hermann Hunger, dice:    

"Yo he estado allí [en Irak], tres años, de los cuales dos meses estuve en Babilonia.  No hay ninguna montaña visible desde Babilonia."  (Comunicación de Hunger a Jonsson fechada el 4 de diciembre de 2003) 

Es posible, por supuesto, que un observador en la cima del Etemenanki ziggurat de 90-metros de alto en Babilonia (si es que las observaciones se hicieron desde allí) lograría ver una línea muy fina, irregular de montañas distante al este, aunque esto, también, es dudoso.  Esto pudo haber afectado el arcus visionis  (la distancia del ángulo mínimo de visión del sol bajo el horizonte a principios o finales de la visibilidad del cuerpo celeste sobre el horizonte) hasta cierto punto, lo que a su vez podría alterado la fecha de la primera y última visibilidad de un cuerpo celeste por un día o dos. Parker y Dubberstein estaban bien conscientes de esta incertidumbre, declarando que: "es posible que cierto número de fechas en nuestras tablillas pudiese estar equivocadas por un día, pero como ellos son puramente para propósitos históricos, esta incertidumbre es insignificante." (PD, Pág. 25; énfasis agregado) las tablillas del PD están basadas en las cifras calculadas por Schoch del arcus visionis lo cual, mediante un examen de 100 observaciones de Venus que se fechan desde el 462 al 74 AEC, el Profesor Peter Huber encontró que estaban "sorprendentemente correctas". (Weir, obra citada, Págs. 25, 29)  

Además, éste es un problema únicamente con los textos astronómicos que informan fenómenos cerca del horizonte, como en el caso de la tablilla de Venus. (Weir, Págs. 25-47)  Las observaciones de las posiciones lunares y planetarias relacionadas a estrellas específicas ni las constelaciones son afectadas. Y son estas observaciones, las que normalmente están más elevadas en el cielo y no en el horizonte, las que para propósitos cronológicos son más útiles. Como es señalado en el libro GTR; 4ª edición en inglés,  Cáp. 4, A-1, la tablilla astronómica VAT 4956  tiene registrada aproximadamente 30 de tales posiciones lunares y planetarias, con diferentes fechas para varios días y meses en el año 37 de Nabucodonosor, y con absoluta certeza se ajustan al año 568/67 AEC. 

 Otro problema que Furuli menciona se relaciona al lugar de la observación.  Él declara que "se asume que las observaciones … fueron hechas en Babilonia; si fueron hechas en otro lugar esto pudo influir en la interpretación de las observaciones". (Pág. 32)  Él entonces cita de la disertación de Weir sobre las observaciones en la tablilla de Venus de Ammisaduqa, que según sus cálculos podría haber sido hecha en "una latitud de 1½ grado al norte de Babilonia".  Esto sería alrededor de 170 kilómetros al norte de Babilonia.   

Nuevamente, este problema se aplica a la tablilla de Venus, las copias fragmentarias de que se encontraron en las ruinas de Nínive, pero no se aplica al archivo de cerca de 1300 que los textos de observaciones astronómicas encontradas en la ciudad de Babilonia. Como es mostrado por los cálculos modernos, estas observaciones deben haber sido hechas en, o en la vecindad cercana de, Babilonia. (Cotéjese por el Profesor A. Aaboe, "Babylonian Mathematics, Astrology, and Astronomy," The Cambridge Ancient History, Vol. III:2, Cambridge: Cambridge University Press, 1991,. 276-292) 

I-B-2.  La crudeza de las observaciones: Cada señal zodiacal cubre 30 grados 

En la página 32 Furuli menciona otra fuente potencial de error:    

"Un problema es la crudeza de las observaciones. Debido a que las tablillas probablemente fueron hechas por razones astrológicas, era suficiente saber la señal zodiacal en que la luna o cierto planeta se encontraba en un punto particular del tiempo. Esto no da observaciones particularmente exactas.” 

Mediante esta declaración Furuli crea la falsa impresión que las posiciones lunares y planetarias registradas en las tablillas astronómicas babilónicas sólo se dan respecto a cada una de las señales zodiacales de 30 grados.  Él le da su apoya a esto citando de un estudioso por Curtis Wilson, quien en una revisión de un libro por el R. R. Newton se hizo tal reclamación, declarando que: "La posición del planeta se especifica sólo dentro de un intervalo de 30o."  (C. Wilson in Journal of the History of Astronomy 15:1, 1984, Pág. 40) 

En adición, Wilson reclama que ésta era la razón por qué Tolomeo, "cuando tuvo necesidad de observaciones mas antiguas de estos planetas, no se tornó a las observaciones babilónicas, sino aquellas de Alejandro del tercer siglo A.C., quien da las posiciones de los planetas en relación con las estrellas.”  (C. Wilson, "The Sources of Ptolemy's Parameters," Journal for the History of Astronomy, {"Las Fuentes de los Parámetros de Tolomeo, "Periódico de la Historia de la Astronomía”}, Vol. 15:1, 1984, Págs. 40, 41) 

Pero cualquiera incluso con un conocimiento superficial de las tablillas astronómicas babilónicas sabe que la reclamación de Wilson —repetida por Furuli— es falsa.  Aunque es verdad que muchas posiciones grabadas en las tablillas en referencia a las constelaciones a lo largo de la banda zodiacal, la gran mayoría de las posiciones, incluso en los diarios más antiguos, se dan con referencia a las estrellas o planetas. La división de la franja zodiacal en señales de 30 grados cada una tuvo lugar posteriormente, durante la era Persa, y no fue hasta "los finales del 3er. siglo A.C." que "los diarios empezaron a grabar las fechas cuando un planeta se movía desde una señal zodiacal a la otra."  (H. Hunger en N. M. Swerdlow [ed.], la Ancient Astronomy and Celestial Divination, de Londres: El periódico MIT Press, de 1999, Pág. 77. cotéjese con B. L. Van der Waerden, en la “History of the Zodiak," Archiv für Orientforschung 16, 1952/1953, Págs. 216-230)”   Durante todo el período de 800 años desde cerca del 750 AEC a cerca del 75 EC, los astrónomos babilónicos usaron varias estrellas cerca de la eclíptica como punto de referencia. Como el Profesor Hunger Hermann explica en un trabajo que también fue utilizado por Furuli:    

“Para poder dar varias de las posiciones de la luna y los planetas y el número de estrellas cerca de la eclíptica que se usa para referencias. A éstas se les han llamado 'Normalsterne' [Estrellas Normales] por Epping, y el término ha permanecido en uso desde entonces." (H. Hunger en ADT, Vol. I, Pág. 17; énfasis agregado)

En las páginas 17-19, Hunger lista 32 de tales estrellas normales conocidas debido a las tablillas. Noel Swerdlow afirma: "Por mucho, en los Diarios las más numerosas observaciones de los planetas son de sus distancias ‘encima’ o ‘debajo’ y ‘delante de’ o ‘detrás’ de las estrellas normales y cada una, medida en codos y dedos."  (N. M. Swerdlow, The Babylonian Theory of the Planets, [‘La Teoría babilónica de los Planetas’], Princeton, New Jersey, 1998, Pág. 39) 

Tales observaciones detalladas son mostradas en la VAT 4956, la cual alrededor de dos-terceras de las posiciones lunares y planetarias grabadas se dan con relación a las estrellas normales y planetas.  Y, en contraste con las posiciones relacionadas a las constelaciones, dónde la luna o un planeta normalmente se dice que simplemente está "delante de", "detrás de", "encima", "debajo”, o "en" cierta constelación, del mismo modo los archivos de las posiciones relacionadas a las estrellas normales dan las distancias de estas estrellas en medidas de "codos" (cerca. 2-2.5 grados) y "dedos" (1/24 del codo), como es señalado por Swerdlow.  Aunque las medidas no son demostrablemente exactas matemáticamente, ellas son considerablemente más precisas que las posiciones que están sólo relacionadas a las constelaciones. Como Swerdlow sugiere, las medidas "pueden haber sido hechas con algo tan simple como una vara graduada sostenida a la longitud del brazo.”  (Swerdlow, obra citada Pág. 40) 

Analizando todos los diarios astronómicos en los primeros dos volúmenes de Sachs/Hunger ADT, y el Profesor Gerd Grasshoff  "se obtuvieron descripciones de 3285 eventos de los cuales 2781 están completos sin alguna palabra que sean ilegibles ni pedazos rotos.  De estos hay 1882 eventos topográficos [es decir, posiciones relacionadas a las estrellas y planetas], 604 son observaciones lunares llamadas Lunar Seis … y 295 son localizaciones de un objeto celestial en una constelación."  (Gerd Grasshoff,  "Normal Stars in Late Astronomical Babylonian Diaries,"  [‘Estrellas Normales en los Diarios Babilónico Astronómicos Tardíos’], del Noel M. Swerdlow [ed.], la Ancient Astronomy and Celestial Divination, Londres,: El periódico MIT Press, 1999, Pág. 107)  Asimismo, dos tercios de las posiciones se relacionan a las estrellas o los planetas, mientras que aproximadamente sólo el 10 por ciento se relacionan a las constelaciones. 

Para darle más apoyo a sus reclamaciones sobre la “crudeza de las observaciones” registradas en las tablillas babilónicas, Furuli proporciona una cita extensa de una disertación por B. L. van der Waerden.  Desafortunadamente, Furuli groseramente ha malinterpretado la declaración de B. L. van der Waerden.

Van der Warden está disertando, no sobre la crudeza de las observaciones, como reclama Furuli, sino sobre la crudeza de los cálculos que los astrólogos babilónicos realizaron para la posición de la luna en un punto del tiempo cuando la señal zodiacal en que la luna estaba no podía determinarse mediante observación, ya fuese por el mal tiempo o porque era de día, cuando las estrellas no se ven.  Estas posiciones calculadas tuvieron que ser deducidas de las posiciones lunares observadas cerca en tal punto del tiempo. La observación que van der cita de la VAT 4956 para mostrar lo que se requería para hacer tales cálculos se trata exactamente de una posición lunar relacionada a una estrella normal, y no sólo a una señal zodiacal:   

"Al principio de la noche del 5 la luna dio alcance por 1 codo hacia el este de la estrella del norte al pie del León [= Beta Virginis]." (B. L. van der Waerden, Science Awakening II, 1974, Pág. 185) 

En éste caso, Furuli, totalmente ha malentendido la disertación de van der Waerden, porque (1) él está hablando sobre la crudeza de los cálculos (astrológicos), y no sobre las observaciones, y (2) el tipo de observaciones necesarias para tales cálculos (cual él muestra por sus referencias al VAT 4956) se detalla porque la posición lunar se da con relación a una estrella, y con ambas, la distancia y dirección especificada.  Aunque el ejemplo de van der Waerden contiene un error del escriba (vea debajo en el I-B-4), la información suministrada no es una definitivamente cruda. Es específica y precisa. 

I-B-3.  Los escritos en las tablillas originales basados en las notas de las observaciones 

Una fuente adicional de error, según Furuli, es: "el proceso de escribir los datos". Su discusión sobre esto se enfoca en la tablilla astronómica VAT 4956, el "diario" fechado al año 37 del reinado de Nabucodonosor. Furuli explica:  

“La tablilla en si, es una copia hecha de mucho tiempo después de que la original fuese hecha, pero ni siquiera la original estaba al momento que las observaciones fueron hechas. La tablilla cubre un año entero, y debido a que casi no puede mantenerse húmeda la arcilla durante 12 meses, las observaciones deben haber estado escritas en muchas tablillas más pequeñas, de las que se copiaron cuando la original fue hecha."  (Pág. 30, 31) 

Furuli describe el procedimiento correctamente, y es bien conocido por los asiriólogos. Sin embargo Furuli añade entre paréntesis: "(con tal de que los datos no fuesen calculados después y que nunca hubiese una 'tablilla original’.)"  Esta teoría —de que posteriormente los eruditos babilónicos calcularon la información registrada en el diario astronómico VAT 4956 y lo fecharon al año 37 de Nabucodonosor— es una falsa, puesto que muchos de los fenómenos informados en la tablilla eran imposibles de volverlos a calcular. 

Ya que Furuli repite y elabora esta teoría en el Capítulo 2, refutaré sus reclamaciones en conexión con mis comentarios en ese capítulo. Es suficiente con señalar que los eruditos están de acuerdo que la VAT 4956 es una copia fiel del original, lo que se prueba por los cómputos modernos de las posiciones registradas en la tablilla. Los errores copiados son muy pocos y triviales, como ya lo hemos señalado en el libro GTR; 4ª edición en inglés, en el Cáp. 4, A-1.  (Vea debajo bajo en I-B-4.)     

Estoy consciente de que hay sólo un estudioso quien ha intentado allanar la evidencia proporcionada por la VAT 4956, a saber, E. W. Faulstich, fundador y director del Chronology-History Research Institute en Spencer, Iowa, EE.UU.  Faulstich cree que es posible establecer una cronología de la Biblia absoluta sin la ayuda de fuentes extra-bíblicas, basándose solamente en los fenómenos cíclicos de la ley mosaica (días de reposo, reposos y años de jubileo) y el ciclo de las 24 secciones del sacerdocio levítico. Una de las consecuencias de su teoría es que todo el período neobabilónico tiene que ser movido un año hacia atrás. Ya que esto entra en conflicto con el fechado absoluto del período basado en las tablillas astronómicas, Faulstich argumenta que la VAT 4956 contiene información de dos años separados mezclados en uno.  Sin embargo, esta idea, está basada en serios errores. Yo he refutado la tesis de Faulstich en su totalidad en el artículo inédito en inglés titulado: “A critique of E.W. Faulstich’s Neo-Babylonian chronology”  ["Una crítica a la cronología neobabilónica por E.W. Faulstich”] (1999), disponible de mí parte si lo solicitan. 

I-B-4.  El copiado y redacción de la tablilla original 

Esta "fuente de error" está relacionada al anterior. Como señala Furuli, la VAT 4956 no es un original, sino una copia de otro texto anterior donde el copista intentó modernizar la terminología arcaica de la tablilla original. Este procedimiento, Furuli declara que: "puede muy bien causar errores”.  

Los errores al transcribir pueden existir, pero usualmente crean pocos problemas en las tablillas que están bastante bien preservadas y que contienen suficientes detalles que son útiles para propósitos cronológicos. Como se ha señalado en el libro GTR; 4ª edición en inglés, en el Cáp. 4, A-1, las posiciones lunares y planetarias que están grabadas en la VAT 4956 evidentemente contienen un par de errores del escriba. Sin embargo, estos errores, son mínimos y fácilmente se detectan mediante los cómputos modernos basados en las observaciones ya grabadas. 

Precisamente, en el anverso (el frente) al lado, línea 3 tiene el día 9, lo cual Neugebauer y E. F. Weidner señalaron en 1915 es un error del escriba para el día 8.  Similarmente, el anverso, línea 14 (la línea citada por van der Waerden arriba), tiene el día 5 lo que obviamente es un error para el día 4.  Los restantes registros legibles de las posiciones lunares y planetarias observadas, que son alrededor de 30, están correctos, como se ha demostrado por los cálculos modernos.  En la reciente reexaminación  de la VAT 4956, el Profesor F. R. Stephenson y el Dr. D. M. Willis concluyen:

"Las observaciones analizadas aquí son suficientemente diversas y exactas para autorizar la fecha aceptada de la tablilla, —es decir el 568-567 A.C.— para ser confirmada confiadamente.”  (F. R. Stephenson & D. M. Willis en J. M. Steele & A. Imhausen (eds.), Under One Sky. Astronomy and Mathematics in the Ancient Near East, Münster: Ugarit-Verlag, 2002, Págs. 423-428; [“Bajo Un Cielo. Astronomía y Matemáticas en el Antiguo Cercano Oriente”], (énfasis agregado) 

 

I-B-5.  Longitud desconocida del mes— 29 ó 30 días  

La próxima fuente de error en la lista de Furuli es "la longitud desconocida del mes" en el calendario babilónico:   

"En algunos casos si conocemos cuáles meses de un año en particular el reino de un rey particular tenían 30 y cuál tenía 29 días, en la mayoría de los casos no sabemos esto.  … nuestro cálculo babilónico puede estar equivocado por un día según el calendario Juliano.”  (Pág. 33)  

Como señalé arriba bajo el subtítulo I-B-1, esto es insignificante para los propósitos cronológicos. Se citaron a Parker y Dubberstein allí declarando que: "es posible que cierto número de fechas en nuestras tablillas pudiese estar equivocadas por un día, pero como ellos son puramente para propósitos históricos, esta incertidumbre es insignificante." (PD, Pág. 25)

Frecuentemente, cuando hay una incertidumbre sobre un día, el día correspondiente en el calendario Juliano para una posición babilónica que se ha fechado de la luna ó un planeta interno se determina exactamente por los cómputos modernos.  Esto es una realidad particularmente cuando se trata de la luna puesto que se mueve 13 grados por día a lo largo de la eclíptica, lo que significa que su posición en el cielo cambia considerablemente en un día.  

Además, como el Profesor Peter Huber señala: "los antiguos textos astronómicos babilónicos tardíos indican de forma consistente longitud del mes al declarar si la luna se hizo visible en el 'día 30'  ó el 'día 1’.”  Esta práctica de indicar si el mes anterior tenía 30 o 29 días también se usa de forma consistente en la VAT 4956. (P. J. Huber, y citado en otra parte, Astronomical Dating of Babylon I and Ur III. Monographic Journals of the Near East, Occasional Papers 1/4, junio de 1982, Pág. 7)

Contradiciendo las reclamaciones de Furuli, Gerd Grasshoff, después de su análisis cuidadoso de los 2781 bien preservados informes de las observaciones en los diarios publicados en el ADT, Vols. I y II (vea anteriormente bajo I-B-2), concluyó:   

"Después de haber completado exitosamente la interpretación de los informes de las observaciones, el análisis muestra que el 90% de los principios de los meses están correctamente predichos con el modelo del arcus visionis, el resto sólo difiere por un día."  (G. Grasshoff, obra citada, Pág. 109)

 

I-B-6.  Un cambio en la velocidad de la rotación de la tierra 

Otra fuente de error, según Furuli, es el cambio gradual en la velocidad de la rotación de la tierra. En la página 33, él de nuevo cita del artículo de Weir relacionado la antigua tablilla babilónica Venus de Ammisaduqa.  Weir, a su vez, cita de Huber, quien explica que extrapolar las proporciones de la rotación conocidas del período neobabilónico al presente, atrás al período del 1000 años precedente, es ir "fuera del terreno seguro”.

Pero la cita de Furuli es insignificante puesto que Weir y Huber están discutiendo sobre el período de 1000 años que precedió a los tiempos neobabilónicos. El Weir y Huber ambos saben que el cambio en la velocidad de la rotación de la tierra se ha establecido anteriormente, e inclusive un tanto algo todavía mas allá del período neobabilónico.  Esta desviación (llamada Delta-T) ha sido conocida durante mucho tiempo, aunque el valor ha sido gradualmente refinado.  Los mejores y más actualizados exámenes modernos de desviación, basado en centenares de observaciones de eclipses lunares fechados desde el 8º siglo AEC, son los del Profesor F. Richard Stephenson en Historical Eclipses and Earth's Rotation  [“Eclipses Históricos y la Rotación de la Tierra”]  (Cambridge: Cambridge University Press, 1997).  (También vea el libro GTR; 4ª edición en inglés, el apéndice para el capítulo 4, sección 2.) 

La proporción del aumento de la longitud de un día debido a la reducción de la velocidad de la rotación de la tierra, atrás al 8º siglo AEC, ha sido ajustada a un promedio de 1.7 millonésima de segundos por cada siglo (1.7 ms/c; Stephenson, obra citada, Págs. 513, 514; cotéjese el New Scientist,  [“Nuevo Científico”], del 30 de enero de 1999, Págs. 30-33).  Por consiguiente, en lo que se refiere a este período, estamos en “terreno seguro”.   Furuli difícilmente pudiera estar inadvertido sobre esto.  Hoy en día, el cambio gradual en la proporción de la rotación de la tierra no es definitivamente una fuente significativa de error al usar las tablillas astronómicas de las eras neobabilónicas y Persas para calcular la cronología de estos períodos.  

I-B-7.  La interpolación de meses intercalados para compensar por la diferencia entre el año solar y el lunar 

Argumentando que la interpolación de los meses intercalados en el calendario lunar-solar babilónico podría ser otra fuente potencial de error, Furuli (Pág. 34) cita a los doctores Ben Zion Wacholder y David B. Weisberg, que dicen:   

"Como el Profesor Abraham Sachs nos señaló en una comunicación, algunas de las lecturas de los meses de la intercalación grabados en las tablas de  Parker y Dubberstein podrían no ser bastante seguros, mientras que un puñado reconocidamente son hipotéticas. Pero aun asumiendo la exactitud esencial de las tablas por Parker y Dubberstein, el Profesor Sachs mantiene, en la suposición de un ciclo de 19 años previo al 386 A.E.C. se podría estar leyendo en la evidencia algo que posiblemente no este allí.”  (Ben Zion Wacholder, Essay on Jewish Chronology and Chronography, New York, 1976, Pág. 67)

Nada en esta declaración no solo no es admitido por Parker y Dubberstein, sino que también puede verse en la {“Cronología Babilónica”} Babylonian Chronology 626  A.C.— A.D. 75 (1956), Págs. 1-9.  Puesto que Wacholder y Weisberg además demuestran en su obra, el desarrollo del esquema normal de 19 años en la intercalación de los meses lo cual era un proceso gradual que empezó en el 7º siglo.  La fase final tuvo lugar en el 5º y a principios del 4º siglo, cuando los siete meses de intercalación del ciclo de 19 años fueron ajustados a los años 3, 6, 8, 11, 14, 17, y 19.  Este proceso también está bien claro en el PD. 

Furuli concluye: "Esto significa que los cálculos basados en el calendario Juliano pueden estar equivocados tanto como 44 días o aun más si los meses para intercalarse no fuesen agregados regularmente." (Pág. 35)   Esta conclusión está basada en una improbable suposición de que a veces cuatro años podrían pasar antes de que un mes de intercalación fuese sumado. Pero el peso de la evidencia, basado en los textos económicos y astronómicos, demuestra que esto nunca sucedió después del 564 AEC.  (Vea las tablas actualizadas de los documentados de meses intercalados presentadas por el Profesor John P. Britton en el  J. M. Steele & A. Imhausen (eds.), Under One Sky, Münster: Ugarit-Verlag, 2002, Págs. 34-35.)

En la página 35, Furuli nuevamente utiliza la disertación de Weir de la tablilla de Venus de Ammisaduqa, esta vez como base para su reclamación que "un 'esquema bien ajustado' se acepta mejor".  Esto indudablemente podría ser verdad de los estudiosos que han usado la tablilla de Venus de Ammisaduqa en sus esfuerzos para fechar la dinastía de Hammurapi, pero el implicar que ese tal esquema bien ajustado también se utiliza para ajustar la cronología absoluta de los períodos neobabilónicos y Persas por medio de VAT 4956 y otras tablillas astronómicas —como si esto fuese un último recurso— es deshonesto ya que sencillamente no es cierto.

I-B-8.  Diferentes calendarios usaron diferentes tiempos  

 

Furuli anota que se usaron diferentes calendarios en la antigüedad por diferentes personas en diferentes momentos.  Esto, por supuesto, es verdad.  Pero porque el uso del calendario lunar-solar babilónico en las eras neobabilónicas y Persa es bien conocido, es difícil ver cómo estos otros calendarios pueden ser "fuentes potenciales de error" en el examen de las tablillas astronómicas babilónicas. El argumento de Furuli es un sofisma de su imaginación. 

Furuli menciona que los egipcios "pueden haber usado dos calendarios" y declara que éste podría ser un problema en "conexión con el Papiro " Elefantino Arameo. (Pág. 36) Estos papiro no son textos astronómicos. Sin embargo, interesantemente, algunos de ellos están doblemente fechados en el sentido que se dan las dos fechas en ambos, en el calendario babilónico y el calendario civil egipcio. Debido a que estos textos se fechan a los reinados de reyes persas en el 5º siglo AEC, ellos son útiles determinar la cronología del período y se discuten más adelante en una parte de esta revisión.   

I-B-9.  El factor humano —y los investigadores modernos 

 

Furuli menciona "el factor humano” que podría causar "leer mal de una tablilla debido a la falta de capacidad".  (Pág. 37) Ésta es claramente una fuente potencial de error. Muchas fechas anómalas encontradas en los trabajos sobre las tablillas publicadas durante los últimos 120 años son debido a este factor. Por consiguiente, es importante cuando se encuentran tales fechas impares en los trabajos modernos, tener la tablilla original colacionada de nuevo. Extrañamente, Furuli emplea muchos de tales fechas sin sentido crítico y sin comparación colacionada. Algunos ejemplos de esto ya se han dado aquí arriba en el I-A-2 y otros se presentaran más tarde en otras partes de esta revisión.

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